Los inexistentes valores latinoamericanos

Podríamos decir que los “valores” sirven como una hoja de ruta en momentos cruciales de los Estados o Regiones en el mundo. Los valores pueden darnos una luz en la oscuridad y certeza cuando se presenta la duda por parte de los individuos preocupados por las acciones de sus servidores públicos, tomadores de decisiones o líderes políticos.

Sin estos valores, se puede manifestar o motivar la incertidumbre, la inseguridad, el miedo, la amenaza o la violencia. Estos valores pueden contener los elementos más básicos para el desarrollo individuo y del individuo en la sociedad.

Por otro lado, los valores pueden confrontarse en una movilización internacional de ideologías o en un debate de ideas entre regiones que implicaría ya sea la fortaleza, mejora o supresión de dichos argumentos.

Los valores son comunes en una región dada, pero también pueden existir intereses comunes con otras regiones del mundo.

Actualmente, el tema ya no sólo es la parte elegante de una declaración o acuerdo para ofrecer esperanza a los habitantes de un país que sufre por el hambre de poder y riqueza por parte de líderes políticos u otros actores.514bc865f2c73_510x338

El tema llega a  nuestras computadoras u ordenadores, celulares o móviles a cualquier hora del día. Dicha tecnología  puede coadyuvar a una mayor integración de la población latinoamericana y caribeña. A pesar de que existen fronteras físicas, no debemos motivar fronteras virtuales dentro de una nación llamada Latinoamérica.

La Unión Europea señala en el Tratado de Lisboa seis valores comunitarios[1]

  1. El respeto a la dignidad humana
  2. La libertad
  3. La democracia
  4. La igualdad
  5. El estado de derecho
  6. El respeto a los derechos humanos

y que tienen como finalidad promover la paz y el bienestar de los pueblos.

Ahora bien, para tener alguna pista de los valores latinoamericanos, nos hemos remitido a la Declaración política de la V Cumbre de la Celac del 25 enero de 2017 en la República Dominicana[2].

Dicho documento comienza con el siguiente preámbulo: “Unidad dentro de la diversidad e integración latinoamericana y caribeña por el bienestar de nuestros pueblos”. Por lo tanto, se establece como una premisa y el documento debería estar impregnado de la idea anterior.

La Celac se declara como un instrumento para la promoción de los intereses comunes. Nosotros agregaríamos “y de los valores latinoamericanos”, pues los intereses comunes no necesariamente son los de sus habitantes, pueden ser intereses de gobiernos o empresas multinacionales.

Se señala que el respeto y la confianza son características necesarias para que los gobiernos logren la integración política, económica, social y cultural de la comunidad. Este argumento hace ruido porque da la impresión de que los países se sienten amenazados el uno del otro. Además, se enfoca en el Estado.

Se promueven la paz y el desarrollo inclusivo y sostenible de los pueblos para la erradicación total del hambre y la pobreza. La región habla de la pobreza, pero también la pobreza se traduce en riqueza para algunos actores internacionales. La declaración enfatiza el apoyo financiero internacional, pero éste en muchos casos no es en beneficio de las sociedades ya que los Estados pueden quedar endeudados o modificar su estructura social en pro de la erradicación de la pobreza.

Hacen alusión de principios como la soberanía, la integridad territorial y la no injerencia en los asuntos internos de los Estados, el diálogo entre las naciones, la solución  pacífica de controversias y la prohibición de la amenaza o el uso de la fuerza. Se trata de fortalecer el multilateralismo. Estos principios también manifiestan el deseo de que los Estados queden blindados frente a amenazas del exterior. Sin embargo, dónde queda un principio que haga alusión a sus habitantes, a los individuos, a las personas?

La Celac invita a establecer políticas públicas adaptadas a cada estado de modo equilibrado, inclusivo, sostenible, innovador y seguro. Llama mucho la atención: de nuevo, deben estar adaptadas a cada Estado, otra vez el Estado y su protección quedan en primer lugar.

Con lo anterior, no se desea la fractura del Estado si consideramos que es la que vela por los intereses de sus ciudadanos. Un Estado que no debería estar manipulado por intereses de ciertos grupos de poder. Un Estado, al final de cuentas, se fortalece con el bienestar de sus habitantes, debería existir una colaboración entre las instituciones del gobierno y la gente por la que trabajan; servidores públicos y ciudadanos.

Finalmente, se hace mención de los “valores” (¿podrían ser los valores latinoamericanos?) como son:

  1. La democracia
  2. El acceso al poder y su ejercicio son sujeción al Estado de Derecho
  3. El respeto a las facultades institucionales de los distintos poderes del Estado y el diálogo constructivo entre los mismos
  4. La celebración de elecciones libres, transparentes, informadas y sustentadas en sufragio universal y secreto como expresión de soberanía del pueblo.
  5. La participación ciudadana
  6. La justicia social
  7. La igualdad
  8. La lucha contra la corrupción (Estado de Derecho)
  9. Respeto a las libertades públicas reconocidas en los instrumentos internacionales

De nueva cuenta, nos confrontamos a valores destinados a la protección del Estado y su legitimidad por el pueblo, pero qué pasa cuando las opciones con las que se cuentan están contaminadas por intereses de ciertos poderes? Al final, se legitiman malos gobiernos, el pueblo legitima su propia destrucción.

Además, es bueno que puedan reconocer el respeto a las libertades públicas reconocidas por los instrumentos internacionales, pero también es mucho detalle, es como tener una libertad pero hasta aquí y no más. Esto es la manifestación de una libertad limitada, hasta donde sea conveniente por el Estado.

Regresando con los valores de la Unión europea, queremos subrayar uno en especial:

  1. El respeto a la dignidad humana

Después de repasar algunos puntos de los supuestos valores latinoamericanos, la UE pone atención a la calidad humana y es algo que no se menciona en los valores latinoamericanos. A Latinoamérica se le olvidó la persona, el individuo y sus necesidades básicas.

La UE resume todo lo que los “Estados latinoamericanos supuestamente desean” en una sola frase: el Estado de Derecho. Latinoamérica le da vuelta al respeto a la ley y con los derechos humanos es sólo un compromiso.

Como conclusión, es difícil decir que América Latina y la Unión Europea comparten valores. Latinoamérica no tiene valores y son valores que protegen y sustentan sistemas e instituciones de gobierno, que como ya hemos visto no incluyen a la persona. Son valores que van desde las instituciones de gobierno para su protección desde el interior y desde el exterior.

Frente a la actual coyuntura internacional, Latinoamérica debería motivar un debate regional sobre el tema de sus valores, mismos que se deberían manifestar al interior como al exterior y que reflejen los intereses regionales de sus ciudadanos. Los valores nos pueden dar mayor estabilidad en tiempos de incertidumbre o amenazas.

[1] https://www.agpd.es/portalwebAGPD/internacional/common/Trat_lisboa.pdf

[2] http://www.presidencia.gob.sv/wp-content/uploads/2017/01/Declaración-Política-de-Punta-Cana-V-Cumbre-CELAC-25.01.2017.pdf