Higher education: a key aspect of the EU-LAC cooperation

INTERNATIONALIZATION

“What do we want?” “Pizza and a beach body! More EU-LAC cooperation in Higher Education”!

Once upon a time, Higher Education cooperation was not needed. Erasmus was never created in Europe. Between 1987 and 2014, 3,770.000 individuals – the population of Panama – did not benefit from Erasmus. In 1987, 3,244 students from eleven countries did not embark on an international adventure, while 329,000 people – the combined populations of Barbados and Saint Kitts and Nevis – from 34 countries did not carry-out a mobility in 2013-2014. The number of beneficiaries was hence not multiplied by 100 over 27 years, and the threshold of 20% of all graduates from the European Higher Education Area having spent a period of time abroad by 2020 was never a goal. Can you imagine such a story? Luckily, all of this actually happened. Although these facts could be questions for a Friday night trivia at your designated Erasmus bar, they also show how important and attractive international mobility is in Europe.

LAC-wide, the Regional Academic Mobility for Accredited Courses at MERCOSUR-level, the Exchange and Academic Mobility Program of the Organization of Ibero-American States (68 institutions from 19 countries involved in 2016-2017), and the Pacific Alliance scholarships program (about 400 yearly) exist; however, the multiplication of LAC-integration systems attempts and the lack of higher education concerted policies between LAC-countries are clear obstacles to a truly ambitious international cooperation, while more and more young people enroll at universities and demand international possibilities.

Erasmus+, through Erasmus Mundus Joint Master Degrees (EMJMD), International Credit Mobility, Strategic Partnerships, Knowledge Alliances, Capacity Building and Jean Monnet actions, is open to LAC-countries. Nevertheless, they do not take full advantage of it: although 72 LAC-institutions (out of 242 Partner Countries institutions) are involved in at least one of the 38 selected projects of the 2016-2017 EMJMD call for proposals, the participation imbalance among LAC-countries is striking: 34% are Brazilian institutions, four countries (Brazil, Mexico, Chile and Ecuador) are home to 75% of participating LAC-institutions, only 11 LAC-countries out of 33 are represented, and none is Caribbean. Regarding Jean Monnet, none of the 198 2016-2017 selected projects involve LAC-institutions, which demonstrates a total lack of interest for and understanding of the EU. Even the Spice Girls, who sang “if you wanna be my lover, you gotta get with my friends”, originally wanted to say “if you wanna be international, you gotta get with some partners”. True story. While the word “internationalization” seems trendy in LAC and the EU and the CELAC are talking about a Euro-Latin-American Area for Higher Education, Science, Technology and Innovation, this situation is worrying, all the more so as Mexico, Brazil and the CELAC are EU-Strategic Partners. If they are indeed committed to this Area and to the EU-CELAC Academic Summits, the Brussels Declaration and the Action Plan 2015-2017, the EU-LAC cooperation must be reoriented.

Nonetheless, fear not, dear reader, for successful examples of EU-LAC cooperation exist: the Erasmus Mundus Action 2 project “Academic Mobility for Inclusive Development in Latin America” (AMIDILA), implemented between 2013 and early 2017, has been one of the most unique cooperation projects in recent years. It funded 203 mobility scholarships for students, scholars and staff from eleven Latin American and nine European universities in twelve fields related to inclusive development. It served both as a mobility program and a capacity building project since most Latin American universities were not very active internationally, making inclusion a core component institutionally as well. AMIDILA perfectly illustrates the benefits of the cooperation.

The new generation wants and needs higher education to be put at the top of the cooperation agenda, so will the October EU-CELAC Summit be a momentum for academic cooperation? Will Higher Education be at the center of EU-LAC relations in the foreseeable future? Is the EU-LAC Higher Education Area a real possibility? And most importantly: does Jon Snow really know nothing? These questions require answers, and projects and actions like AMIDILA, EMJMD, Capacity Building, Jean Monnet and International Credit Mobility seem like a worthy investment. The creation of a fund financed by European and willing LAC-countries would be a proof of commitment. “Willing”, because LAC is not an integrated area, so countries or groups of countries (ALBA, CARICOM, MERCOSUR, Pacific Alliance, SICA) ready to compromise could start partaking in it, and other members could progressively be integrated: undertaking small steps at a time is the best way forward, as it is regarding the EU-integration. In that respect, the EU-LAC Foundation would have a big role to play, while the 2017 EU-CELAC Summit represents a chance to reiterate the commitment to academic cooperation and move closer towards a common Area for Higher Education, at a time when the USA are losing interest in LAC and Erasmus celebrates 30 years.

 

 

 

 

 

 

¿Donald Trump, maldición o ganga para México?

photo-marcha-trumpHace poco más de un mes, Donald Trump se convirtió en el nuevo Presidente de EE.UU. Puso en marcha algunas medidas, sobre todo en cuanto a la inmigración hacía los EE.UU, y asistimos alrededor del mundo en general y en América latina y México en particular a protestas de gran amplitud. Trump ha manifestado públicamente y en repetidas ocasiones un gran desdén hacia América central y México, lo que por supuesto es intolerable. Sin embargo, no entendemos porque estos países ven esto como una nueva amenaza, pues desde la administración de Bush Padre se manifestó un menosprecio hacia la región, aunque claro no públicamente sino solamente en los hechos (la idea de la construcción de un muro a la frontera entre México y EE.UU no es nada nueva, pues ya está un muro desde hace más de dos décadas y siempre se han expulsado inmigrantes ilegales a México). Por ello, no entendemos bien porque la gente está tan amarga, pues la única diferencia realmente es que él pone palabras en sus actos y dice lo que piensa. Resulta que ser honesto ahora no es nada bueno, mejor seamos todos hipócritas.

A continuación no queremos seguir la moda y quejarnos del personaje, encontramos muy exagerada la manera de hacer de los periódicos, pues nos cansan a cada rato con artículos poco elaborados sobre lo que dice/hace Trump con el fin de descreditarlo. Tampoco vamos a hablar de su política hacia la región ALC como tal. Lo que sí vamos a debatir es el lado geopolítico desde el punto de vista de México y la oportunidad que constituye la llegada al poder del Sr. Trump para América latina en general y México en particular, pues en nuestra opinión no se trata de una maldición sino de una ganga.

Algo que me llamaba mucho la atención cuando vivía en México era el doble discurso de la gente – tanto los políticos, los economistas como la gente “común y corriente”. Se queja mucho de la proximidad, la colusión y la dependencia de México hacia los EE.UU, pero al mismo tiempo no se propone ninguna solución, como si no existiera ninguna alternativa o como si fuera solamente para quejarse. En México no se marcha por cambiar esta relación de poder a nivel doméstico, pero sí se marcha masivamente en contra de Donald Trump – que es un problema exterior a México.

Nos parece bastante interesante este asunto, pues creemos que en México no se entienden bien los conceptos de amistad y cooperación/relaciones internacionales y efectivamente lo que es importante para que el país pueda avanzar: Trump al poder en EE.UU no es muy relevante para México, o mejor dicho, lo es porque la gente quiere que lo sea y le da una importancia desproporcionada. Me explico: si los mexicanos están conscientes del desequilibrio y de la dependencia hacia los EE.UU, deberían marchar por un cambio en la política exterior de México y no por un cambio en la política exterior de los EE.UU. Lo que se necesita es una toma de consciencia y un cambio de paradigma.

Por su posición geográfica, México constituye un puente entre América latina y los EE.UU. No se trata de negar esto, aunque el país no parece estar consciente/asumir esta responsabilidad puesto que no hace nada para que las relaciones entre los EE.UU y ALC sean mejores. Su política y su economía están completamente dirigidas hacia los EE.UU, aunque no es algo recíproco. Por el otro lado, su cultura y su historia están muy entrelazadas con los países de América latina. En este sentido, se puede decir que su mente está orientada hacia los EE.UU y su corazón hacia América latina, y pues su mente le gana fácilmente a su corazón. Creemos firmemente que ya llegó la hora para que el país se decida por un cambio.

Además, pensamos que esta dependencia no-recíproca hacia los EE.UU es malsana, pues hay que mirar hacia otros horizontes. La cooperación política y económica con el resto de ALC es casi inexistente y los gobiernos sucesivos no parecen a favor de incrementarla: la Alianza del Pacífico es pura teoría, pues no existen iniciativas en su seno y hasta se paga una tasa de reciprocidad entre ciudadanos chilenos y mexicanos al ingresar por vía aérea al otro país. La creación de la Comunidad de Estados latinoamericanos y caribeños (CELAC), por su parte, constituye un gran paso hacia adelante, pero por el momento nada más es un foro de debate del cual tampoco emergen nuevas iniciativas a escala de la región ALC. México, por ser el país más dependiente de EE.UU en la región, debería presionar a los demás países para que se concrete una mayor cooperación y, diríamos nosotros, hasta debería proponer las bases para proceder a cierto nivel de integración a escala latinoamericana y caribeña.

Los EE.UU crearon el TLCAN (el NAFTA por sus siglas en inglés) con México y la OEA con ALC para tener cierto control sobre los asuntos internos de los países latinoamericanos y caribeños. No cabe duda que el TLCAN le haya hecho más daño que favor a México y que la OEA concretamente no haya servido de mucho. La cooperación en materia de lucha contra el crimen organizado y el tráfico de drogas está diseñada para servir los intereses de los EE.UU y no los de México y el balance de comercio está a favor de los EE.UU. Desde un punto de vista ajeno a la región, parece aberrante que México siga así. El futuro está con otros actores que no le van a imponer lo que quieran: en primer lugar están los países de ALC y en segundo lugar, la Unión Europea (UE). Cualquier país necesita un equilibrio, no puede estar dependiente de un solo país/región ya que luego no tiene palanca para cambiar la relación de poder, está sometido a las fuerzas que rigen su único socio y no puede decidir de su destino. Es contrario a la noción de globalización y es exactamente lo que pasa en el caso de México.

En este sentido, vemos dos herramientas en las cuales México debe apoyarse: primero, el Acuerdo Global que rige las relaciones entre México y la UE y que entró en vigor en el año 2000, y segundo la CELAC.

México es uno de los diez socios estratégicos de la UE a nivel mundial. Beneficia en este sentido de una cooperación especial con la UE que no aprovecha a su máximo, pues las relaciones están estancadas desde hace años. El Acuerdo Global entre México y la UE, que abarca muchos temas como la protección de los derechos humanos, la lucha contra la corrupción, la educación superior y la investigación científica, el medio-ambiente, etc., actualmente se encuentra en proceso de modernización para dar un nuevo impulso a esta cooperación. Recordamos que la UE es el mayor contribuidor extranjero a la cooperación al desarrollo de México mediante el financiamiento de programas y proyectos, además de ser el principal inversor extranjero en el país. También se organizan varios tipos de diálogos sectoriales (derechos humanos, etc.) y políticos de alto nivel (Comités Conjuntos, Cumbres, etc.).

Esta cooperación no es perfecta, pero la UE claramente es el socio extranjero de México que más está comprometido con la cooperación al desarrollo del país. La mayoría de esta cooperación es de un sólo sentido, viene del lado de la UE que literalmente proporciona dinero y consejos a México sin que México no tenga nada que hacer. Sin embargo, desde el 2014 la UE gradualmente ha empezado a cansarse de ver que México no está respondiendo bien a esta cooperación, pues parece que solamente quiere tomar el dinero de la UE – o sea de los contribuyentes europeos como yo – y ya. No le da nada en retorno a la UE. No queremos decir que tiene que otorgarle favores a cambio, pero por lo menos podría mostrar cierto grado de agradecimiento, lo que ni siquiera hace, pues toma y no da.

En cambio, ¿qué es lo que hacen los EE.UU para contribuir al desarrollo social, económico y político de México? ¿Otorgan financiamientos para mejorar la situación de los derechos humanos o combatir la corrupción? ¿Invierten millones y millones de dólares en el país? ¿Organizan diálogos sectoriales? ¿Financian proyectos de investigadores mexicanos de I&D? No, nada de eso. Exportan botellas de Coca Cola, papas fritas y Wal Mart ¡y aumenta la obesidad! Éste es el legado de los EE.UU en México. Entonces los EE.UU no contribuyen a nada, pero sí reciben todo el agradecimiento de México. ¿Será que los mexicanos son masoquistas? Además, estamos convencidos de que los lazos históricos, culturales y lingüísticos son mucho mayores con la UE que con los EE.UU. Esto también debe contar a la hora de elegir los socios.

Tienen que despertarse, mexicanos, porque en unos años más será demasiado tarde, la UE no querrá contribuir más al desarrollo de México ni reforzar los lazos porque habrá encontrado otros socios. Nos encontramos en un periodo clave en nuestras relaciones. Por favor, decídanse ahora antes de que sea demasiado tarde.

La cooperación con ALC tampoco se encuentra en una buena etapa, aunque es aún más importante que la con la UE. Los países de la región están frente a los mismos desafíos políticos, económicos y sociales – con ciertas diferencias y grados según los países, pero de manera general sí son similares. Si se considera que el mundo es globalizado y que las relaciones internacionales son inevitables y constituyen una respuesta a la globalización, entonces es sorprendente que la cooperación intrarregional no sea mayor.

Las exportaciones de los países ALC hacia el exterior se contrajeron de un 13% en el 2015 según informa la CEPAL, lo que significa que los socios habituales de la región como la UE pierden interés. Y aún peor, las exportaciones intrarregionales de ALC ¡se cayeron un 21%! Por ello, la integración intrarregional constituye una respuesta efectiva ya que tiene mucho potencial, debe de ser una prioridad para la región. Destaca la CEPAL que “[es necesario] que la región ponga mayor énfasis en el comercio intrarregional, en afianzar la implementación de la facilitación del comercio – para que bajen los costos del intercambio entre los países – y en la coordinación y negociación en bloque frente a los grandes jugadores comerciales internacionales”. Creemos que México, por ser uno de los países más grandes, poblados e importantes de la región, debe mostrar el camino y guiar a los países más pequeños. Eso está en el interés de todos.

No consideramos que la Alianza del Pacífico sea una buena respuesta a este problema, pues abarca solamente a cuatro países. El futuro de ALC no se encuentra en las tentativas de organizaciones subregionales como MERCOSUR, SICA, ALBA o CARICOM tampoco, sino en la CELAC, conformada por los 33 países de ALC. Las demás tentativas sólo pueden constituir pasos hacia la integración regional ya que un bloque de países, al tener una posición común, sí puede llegar a un acuerdo más amplio con otro bloque y hacer de la integración regional un éxito, pero en ningún caso constituyen una solución a largo plazo. Por el momento, confiamos que la CELAC puede convertirse a medio plazo en una alternativa a la OEA sin la tutela de los EE.UU. Hay que avanzar teniendo esta idea en mente. Mientras se concretan las organizaciones de integración subregionales, es lo a que debe apuntar la CELAC.

La UE, en este sentido, lo ha entendido desde la creación de la CELAC en el 2010 y por ello incita la cooperación en su marco al mantener diálogos de alto nivel CELAC-UE, pues es la única manera de negociar de igual a igual y restablecer el desequilibrio estructural de una cooperación/un acuerdo entre un país como México y un bloque como la UE.

Por la dignidad de México, aléjense de los EE.UU e incrementen la cooperación intrarregional con ALC e interregional con la UE. Creen puentes con el mundo y no solamente con su vecino. #RespetoMéxico.

Los inexistentes valores latinoamericanos

Podríamos decir que los “valores” sirven como una hoja de ruta en momentos cruciales de los Estados o Regiones en el mundo. Los valores pueden darnos una luz en la oscuridad y certeza cuando se presenta la duda por parte de los individuos preocupados por las acciones de sus servidores públicos, tomadores de decisiones o líderes políticos.

Sin estos valores, se puede manifestar o motivar la incertidumbre, la inseguridad, el miedo, la amenaza o la violencia. Estos valores pueden contener los elementos más básicos para el desarrollo individuo y del individuo en la sociedad.

Por otro lado, los valores pueden confrontarse en una movilización internacional de ideologías o en un debate de ideas entre regiones que implicaría ya sea la fortaleza, mejora o supresión de dichos argumentos.

Los valores son comunes en una región dada, pero también pueden existir intereses comunes con otras regiones del mundo.

Actualmente, el tema ya no sólo es la parte elegante de una declaración o acuerdo para ofrecer esperanza a los habitantes de un país que sufre por el hambre de poder y riqueza por parte de líderes políticos u otros actores.514bc865f2c73_510x338

El tema llega a  nuestras computadoras u ordenadores, celulares o móviles a cualquier hora del día. Dicha tecnología  puede coadyuvar a una mayor integración de la población latinoamericana y caribeña. A pesar de que existen fronteras físicas, no debemos motivar fronteras virtuales dentro de una nación llamada Latinoamérica.

La Unión Europea señala en el Tratado de Lisboa seis valores comunitarios[1]

  1. El respeto a la dignidad humana
  2. La libertad
  3. La democracia
  4. La igualdad
  5. El estado de derecho
  6. El respeto a los derechos humanos

y que tienen como finalidad promover la paz y el bienestar de los pueblos.

Ahora bien, para tener alguna pista de los valores latinoamericanos, nos hemos remitido a la Declaración política de la V Cumbre de la Celac del 25 enero de 2017 en la República Dominicana[2].

Dicho documento comienza con el siguiente preámbulo: “Unidad dentro de la diversidad e integración latinoamericana y caribeña por el bienestar de nuestros pueblos”. Por lo tanto, se establece como una premisa y el documento debería estar impregnado de la idea anterior.

La Celac se declara como un instrumento para la promoción de los intereses comunes. Nosotros agregaríamos “y de los valores latinoamericanos”, pues los intereses comunes no necesariamente son los de sus habitantes, pueden ser intereses de gobiernos o empresas multinacionales.

Se señala que el respeto y la confianza son características necesarias para que los gobiernos logren la integración política, económica, social y cultural de la comunidad. Este argumento hace ruido porque da la impresión de que los países se sienten amenazados el uno del otro. Además, se enfoca en el Estado.

Se promueven la paz y el desarrollo inclusivo y sostenible de los pueblos para la erradicación total del hambre y la pobreza. La región habla de la pobreza, pero también la pobreza se traduce en riqueza para algunos actores internacionales. La declaración enfatiza el apoyo financiero internacional, pero éste en muchos casos no es en beneficio de las sociedades ya que los Estados pueden quedar endeudados o modificar su estructura social en pro de la erradicación de la pobreza.

Hacen alusión de principios como la soberanía, la integridad territorial y la no injerencia en los asuntos internos de los Estados, el diálogo entre las naciones, la solución  pacífica de controversias y la prohibición de la amenaza o el uso de la fuerza. Se trata de fortalecer el multilateralismo. Estos principios también manifiestan el deseo de que los Estados queden blindados frente a amenazas del exterior. Sin embargo, dónde queda un principio que haga alusión a sus habitantes, a los individuos, a las personas?

La Celac invita a establecer políticas públicas adaptadas a cada estado de modo equilibrado, inclusivo, sostenible, innovador y seguro. Llama mucho la atención: de nuevo, deben estar adaptadas a cada Estado, otra vez el Estado y su protección quedan en primer lugar.

Con lo anterior, no se desea la fractura del Estado si consideramos que es la que vela por los intereses de sus ciudadanos. Un Estado que no debería estar manipulado por intereses de ciertos grupos de poder. Un Estado, al final de cuentas, se fortalece con el bienestar de sus habitantes, debería existir una colaboración entre las instituciones del gobierno y la gente por la que trabajan; servidores públicos y ciudadanos.

Finalmente, se hace mención de los “valores” (¿podrían ser los valores latinoamericanos?) como son:

  1. La democracia
  2. El acceso al poder y su ejercicio son sujeción al Estado de Derecho
  3. El respeto a las facultades institucionales de los distintos poderes del Estado y el diálogo constructivo entre los mismos
  4. La celebración de elecciones libres, transparentes, informadas y sustentadas en sufragio universal y secreto como expresión de soberanía del pueblo.
  5. La participación ciudadana
  6. La justicia social
  7. La igualdad
  8. La lucha contra la corrupción (Estado de Derecho)
  9. Respeto a las libertades públicas reconocidas en los instrumentos internacionales

De nueva cuenta, nos confrontamos a valores destinados a la protección del Estado y su legitimidad por el pueblo, pero qué pasa cuando las opciones con las que se cuentan están contaminadas por intereses de ciertos poderes? Al final, se legitiman malos gobiernos, el pueblo legitima su propia destrucción.

Además, es bueno que puedan reconocer el respeto a las libertades públicas reconocidas por los instrumentos internacionales, pero también es mucho detalle, es como tener una libertad pero hasta aquí y no más. Esto es la manifestación de una libertad limitada, hasta donde sea conveniente por el Estado.

Regresando con los valores de la Unión europea, queremos subrayar uno en especial:

  1. El respeto a la dignidad humana

Después de repasar algunos puntos de los supuestos valores latinoamericanos, la UE pone atención a la calidad humana y es algo que no se menciona en los valores latinoamericanos. A Latinoamérica se le olvidó la persona, el individuo y sus necesidades básicas.

La UE resume todo lo que los “Estados latinoamericanos supuestamente desean” en una sola frase: el Estado de Derecho. Latinoamérica le da vuelta al respeto a la ley y con los derechos humanos es sólo un compromiso.

Como conclusión, es difícil decir que América Latina y la Unión Europea comparten valores. Latinoamérica no tiene valores y son valores que protegen y sustentan sistemas e instituciones de gobierno, que como ya hemos visto no incluyen a la persona. Son valores que van desde las instituciones de gobierno para su protección desde el interior y desde el exterior.

Frente a la actual coyuntura internacional, Latinoamérica debería motivar un debate regional sobre el tema de sus valores, mismos que se deberían manifestar al interior como al exterior y que reflejen los intereses regionales de sus ciudadanos. Los valores nos pueden dar mayor estabilidad en tiempos de incertidumbre o amenazas.

[1] https://www.agpd.es/portalwebAGPD/internacional/common/Trat_lisboa.pdf

[2] http://www.presidencia.gob.sv/wp-content/uploads/2017/01/Declaración-Política-de-Punta-Cana-V-Cumbre-CELAC-25.01.2017.pdf

El interés de la Unión Europea (UE) por América Latina o el interés de América Latina (LAC) por la Unión Europea

Este es el primero de una serie de artículos que tienen por objeto realizar un análisis u ofrecer puntos de vista  de la relación birregional entre la Unión Europea y América Latina, para motivar el debate y el interés entre ambas regiones.

 Como nuestro título lo señala, ¿La Unión Europea sigue interesada por América Latina? o también nos deberíamos de preguntar si ¿América Latina sigue interesada por la Unión Europea? A pesar de los vínculos culturales que pueda tener Europa con el continente Americano, la complejidad de los problemas actuales limitan este acercamiento.

 En términos generales podemos destacar dos tipos de fenómenos que frenan la relación birregional: los de carácter endógeno y exógeno.

El lema de la UE fue <<Unión en la diversidad>> misma que es evidente no solo por la cantidad de países que integran el organismo, sino al interior de cada uno de los miembros, lo que genera una relación muy compleja. El ejemplo más palpable es adoptar como lengua oficial como el catalán o el celta, aunque hay muchas otras que no han sido adoptadas.

Geográficamente se identifican cinco regiones: norte, central, sureste, oeste y sur. Las cuales se van modificando a través del tiempo como consecuencia de los intereses geopolíticos de un contexto determinado. Por ejemplo, el peso político de incluir dentro de Europa Central a países que durante la Guerra Fría formaban parte de Europa de Este: Polonia, Hungría, Eslovaquia, Rep. Checa (antes Checoslovaquia).

Desde 2004 con la entrada de los países que estaban en la esfera de influencia de la Unión Soviética modificaron los intereses de la UE. Los nuevos miembros desean abordar en el seno de las Instituciones Europeas los temas relacionados a su desarrollo y los temas que tengan que ver con su frontera más próxima. Para ello, Polonia se convierte en un actor fundamental, que adoptará una estrategia atlantista y Rusia se convierte en una amenaza.

Podemos agregar, la crisis económica que afecta a los países periféricos de la Unión, misma que coadyuvó a dar un lugar de importancia a los movimientos euroescépticos y que afecto la confianza en las instituciones.

Para América Latina, los factores endógenos podemos enlistar son las crisis sociales, económicas y políticas; que no son exclusivas de países de izquierda o derecha, se presentan con diversos matices: la pobreza, la corrupción, la educación, entre otros, aunque la más destacada: es el narcotráfico que tiene un lugar dominante en todos los medios de comunicación.

Ahora bien, los factores exógenos que afectan el interés de la UE y LAC tenemos: la creciente importancia de China en la escena internacional y como actor que provocaría la continuación de la Gran crisis. China amplía su presencia en África y en América, en esta última con diferentes grados de penetración.

La presencia de los Estados Unidos de América, LAC es su región de influencia por excelencia; los países de latinoamericano no podrán avanzar si no mantienen la línea propuesta por los Estados Unidos y, si esta no es acatada por un país, puede llevar a represalias; el ejemplo más representativo hasta hace poco fue Cuba y en la actualidad Venezuela. Además, una política de divide y vencerás es llevada a cabo, misma que se observa con los numerosos y diversos intentos de integración.

A pesar de lo anterior, la Unión Europea no desea perder su lugar geoestratégica en LAC y esta última quiere continuar en los programas de cooperación de la Unión que se traducen en Inversión Extranjera Directa. Desde este punto de vista parece una estrategia de ganar-ganar.

Para concluir, el contexto interno e internacional no es tan favorable para ambas Partes. La atracción entre ambas no es estable y se tiene que trabajar para lograrlo y así construir bases más sólidas y en particular en América Latina.